Los hospitales de El Carril, Cerrillos y Rosario de Lerma registran una caída sostenida de nacimientos. Especialistas advierten sobre un fenómeno que también reflejan las estadísticas nacionales: nacen menos niños y aumenta el peso de la población adulta mayor. Las salas de maternidad de los pequeños hospitales de la región ya no tienen el movimiento de otros tiempos. Lo que durante años fue una percepción entre médicos, y enfermeros comenzó a transformarse en una realidad respaldada por los números: cada vez nacen menos niños en el Valle de Lerma.
La tendencia se observa en distintos hospitales de la región y coincide con un fenómeno demográfico que atraviesa a la Argentina y gran parte del mundo. La disminución de la natalidad, sumada al aumento de la expectativa de vida, está modificando progresivamente la composición de la población.
En El Carril, la situación es particularmente visible. Silvia Vilte, confirmó: «Disminuyó muchísimo la cantidad de recién nacidos anuales. Hoy vemos menos embarazos y menos nacimientos», explicó. Según detalló, la reducción ronda cerca del 50% en comparación con años anteriores. Entre las razones aparecen el acceso a métodos anticonceptivos, una mayor planificación familiar, factores económicos y profundos cambios culturales que influyen en las decisiones de las nuevas generaciones.
Disminución sostenida
Equipos de Salud del Hospital Santa Teresita de Cerrillos y del Hospital Joaquín Corbalán de Rosario de Lerma también vienen observando una disminución sostenida de nacimientos durante los últimos años. Los datos coinciden con las tendencias reflejadas por el Censo Nacional 2022. Las estadísticas muestran una reducción progresiva del peso de la población infantil y un aumento constante de los adultos mayores dentro de la estructura demográfica del país. En otras palabras, nacen menos niños mientras la población envejece.
Si la tendencia se mantiene, las consecuencias podrían sentirse en múltiples ámbitos: menor cantidad de alumnos en las escuelas, cambios en la demanda de servicios públicos, necesidad de reforzar la atención destinada a adultos mayores y modificaciones en la dinámica económica y social de las comunidades.
Paradójicamente, la baja natalidad convive con indicadores sanitarios positivos. Desde el Hospital de El Carril y otros nosocomios de la zona, destacaron que actualmente no se registran casos de mortalidad infantil ni mortalidad materna, dos variables consideradas fundamentales para evaluar la calidad de los servicios de salud. Pero detrás de la caída de nacimientos aparecen nuevas formas de entender la maternidad y la paternidad, y una redefinición de los modelos familiares tradicionales.
Mientras las estadísticas nacionales advierten sobre una población cada vez más envejecida, los hospitales del Valle de Lerma comienzan a observar esa transformación en tiempo real comol señales de un proceso que podría redefinir el perfil demográfico de la región.
