La actividad sísmica volvió a hacerse sentir en distintos puntos de los Valles Calchaquíes. Durante las últimas 24 horas, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) registró 13 movimientos telúricos con epicentros ubicados a unos 70 km de Cafayate y Angastaco, de acuerdo con la información publicada en su sitio oficial.
Los temblores comenzaron a registrarse desde el mediodía del domingo 6 de septiembre y continuaron durante la jornada siguiente, con movimientos de diferentes magnitudes y profundidades.
El registro del Inpres.
La mayor intensidad correspondió a un sismo de magnitud 3,2, registrado a las 10.56 de este lunes 7, con una profundidad de 9 kilómetros. Por sus características y su escasa profundidad, este movimiento pudo ser percibido con mayor facilidad en la superficie.
El último movimiento informado por el organismo oficial se produjo a las 15.48 y alcanzó una magnitud de 3,1, con una profundidad de 13 kilómetros.
Datos de los temblores entre Cafayate y Angastaco.
Cafayate y Angastaco
De acuerdo con los registros del Inpres, la actividad se concentró en el sector montañoso comprendido entre Cafayate y Angastaco, en el Valle Calchaquí. La sucesión de movimientos, aunque de magnitudes moderadas, generó atención entre los habitantes de la zona debido a que algunos de ellos fueron perceptibles.

La profundidad es uno de los factores que determina cuánto puede sentirse un sismo en superficie. Por eso, dos movimientos de magnitud similar pueden generar sensaciones diferentes dependiendo de la profundidad a la que se produzcan y de la distancia respecto del epicentro.
Hasta el momento, los movimientos registrados corresponden a sismos de magnitudes bajas a moderadas y no se informaron daños asociados a esta seguidilla de temblores.
Cargada de simbolismo para los salteños
La sucesión de temblores se produce, además, en una época particularmente significativa para los salteños. Septiembre es el mes de la Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro, una de las principales celebraciones religiosas de la provincia.
La relación entre los movimientos sísmicos y la devoción al Señor del Milagro forma parte de la historia y de la identidad cultural de Salta. La tradición sostiene que los terremotos ocurridos en septiembre de 1692, que afectaron especialmente a Salta y provocaron importantes daños en la región, dieron origen a una profunda devoción al Cristo del Milagro.
Desde entonces, los movimientos de tierra quedaron fuertemente asociados en el imaginario salteño con la protección del Señor y la Virgen del Milagro, y cada septiembre miles de personas participan de las celebraciones y renuevan su pacto de fe.
