Australia aprobó una ley que prohíbe el uso de las redes sociales a los menores de 16 años, convirtiéndose en el primer país del mundo en llevar adelante tal legislación. A partir de este miércoles, las empresas deberán eliminar las cuentas de aquellos usuarios que reporten esa edad o menos y, en caso de no cumplir, tendrán que enfrentar multas de hasta casi 50 millones de dólares australianos. La medida aplica para plataformas como Facebook, Instagram, TikTok y YouTube, algunas de las cuales ya se pronunciaron en contra.
La ley surgió de un proyecto presentado en 2024 por la ministra de Comunicaciones, Michelle Rowland, quien se hizo eco de la denuncia de varios padres australianos que aseguraban tener dificultades para restringir el uso de las redes sociales en sus hijos. La norma fue aprobada en noviembre de ese año por la Cámara baja, pero recién obtuvo la promulgación este miércoles 10 tras su paso por el Senado.
Horas antes de su aprobación, el primer ministro australiano Anthony Albanese difundió un mensaje dirigido a toda la población, en el que denunció que «con demasiada frecuencia, las redes sociales no son nada sociales», porque «en cambio, se utilizan como arma para los acosadores, como plataforma para la presión social, como motor de la ansiedad, como vehículo para los estafadores y, lo peor de todo, como herramienta para los depredadores en línea».
También en otro fragmento del video, dirigiéndose a los jóvenes, los alentó a «disfrutar sus vacaciones de verano reuniéndose con sus amigos y compartiendo con sus familias, en lugar de estar todo el día jugando con el teléfono celular».
Familiares de adolescentes también celebraron el debate del proyecto antes de ser aprobado por el Senado. Mia Bannister, madre de un hijo adolescente que se quitó la vida hace poco más de un año, responsabilizó a las redes sociales por el suicidio de su hijo, que sufrió acoso digital. «Estoy harta de que los gigantes de las redes sociales eludan su responsabilidad», dijo en declaraciones a la Agencia France Press antes de la prohibición.
Desde el gobierno australiano reconocen que la prohibición «está lejos de ser perfecta al principio» y manifestaron ser conscientes de que los adolescentes más astutos encontrarán formas de eludirla.
